lunes, 11 de mayo de 2009

El amor . . .

LEYENDA DE UN JINETE ENAMORADO

En 1950, se pavimenta la ruta de Tucumán a Bella Vista. Esta ciudad se unía a Simoca a través de una senda que corría paralela a las vías del ferrocarril. A un kilómetro y medio está el arroyo del Estero, paso obligado por esa senda. Dicen los pobladores que no se podía cruzar este paso después de la media noche pues había apariciones: enanos, mujeres brujas, sombrerudos, etc. Un jinete que regresaba a Simoca luego de ver a su amor le ocurrió que al cruzar este paso su caballo se enredó, desmontó para ver qué ocurría y como no encontró nada extraño montó nuevamente. Un acompañante subió en las ancas del cabalo y sintió algo sobrenatural. El caballo metió la pata en el arroyo provocando la caída del apuesto acompañante. El jinete ya olvidado de su amor se dio la vuelta para ver de quién se trataba y vio que era un enano que se reía socarronamente. Pero como el amor es más fuerte, el jinete continuó enfrentando a los aparecidos.

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